17 de mayo de 2026
Entrevista a Diego Moreira (CIMA-DCAO-IFAECI) y a Micaela Basílico (docente y directora de la escuela secundaria número 130 de La Matanza y asesora docente del Club de Ciencias Profesora María Elena Woroszylo)
Transcripción de la nota
Presentación de Triunvirato Ambiental y «Anticipando la Crecida»
Triunvirato Ambiental: Bueno, hoy vamos a hablar de… Me parece repoético el título. Está buenísimo el proyecto, está buenísimo conocerlo. Se llama Anticipando la Crecida.
Este mes estamos con muchas cosas meteorológicas, alerta… Me gusta, me gusta. Anticipando la crecida. Muy interesante la experiencia que se hace desde la Universidad de Buenos Aires desde la carrera de Ciencias exactas de la UBA. Pero yo no voy a presentar a nadie. Se va a presentar solo Diego Moreira, que es un capo que está conduciendo esta experiencia.
Diego Moreira: Bueno, mi nombre es Diego Moreira. Soy amante del mar y del río y también busco como objetivo la igualdad social y sobre todo climática. En la cuestión académica, soy oceanógrafo, licenciado en Oceanografía, también doctor de la Universidad de Buenos Aires, soy profesor en el departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos e investigador del CONICET. Mi línea de investigación es el transporte sedimentos en el Río de la Plata, aunque llevamos adelante proyectos más de vinculación como Anticipando la Crecida.
Cómo «Anticipando la Crecida» une ciencia y comunidad
TA: Bueno, vamos a escuchar también qué dice sobre Anticipando la Crecida.
DM: Anticipado la Crecida es un proyecto que surgió hace más de 10 años en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Un proyecto de extensión que se convirtió en un proyecto de vinculación donde participan actores territoriales, comunidades de los barrios, escuelas, vecinos, vecinas y del sector académico científico, eh, meteorólogos, oceanógrafos, ingenieros, geógrafos, antropólogos (de las ramas de las Ciencias Sociales, también). Buscando entre todos entre la comunidad barrial y también la comunidad científica-técnica reducir el impacto de las inundaciones urbanas por lluvias intensas y por desborde de ríos y arroyos. Comenzamos a trabajar en Quilmes, en la Ribera, trabajamos también en la Cuenca del río Matanza y en otras zonas rurales también. Y empezamos hace poco en el Delta.
Y lo que buscamos para reducir esos impactos es fomentar el uso de herramientas del Servicio Meteorológico Nacional, donde proveen avisos y alertas. Hacen los pronósticos de tiempo para que la gente esté preparada. También conocer la vulnerabilidad y la exposición de un barrio. Ahí es el barrio mismo el que conoce hasta dónde llega el agua cuando desborda un río, dónde vive la gente mayor o los más chicos. En un barrio se cuidan y se protegen, tienen herramientas de comunicación que permiten anticiparse un poco a estos eventos. Y también la comunicación y la difusión que serían estas herramientas. Y también lo que fomentamos son redes comunitarias de monitoreo de lluvia a partir de pluviómetros. La comunidad del barrio mide lluvia. Se apropia de esa información y la comparte entre barrios. Y también la altura de los ríos y arroyos que provee información sobre el estado natural de ellos y la descarga que pueden tener.
TA: Bueno, súper interesante la experiencia. Yo quería rescatar varias cosas. Por un lado, la transdisciplinariedad de estas cosas, ¿no? De estas cosas, no; de los temas ambientales. O sea, hoy, nadie, ninguna disciplina tiene el saber supremo sobre los temas ambientales. Si hay algo que nos demuestran es que no sobra nadie en los temas ambientales y que todas las disciplinas tienen que estar de alguna manera colaborando para resolver estas cuestiones que nos afectan. Por otro lado, la importancia de sumar a la comunidad, ¿no? en estas experiencias que surgen de la UBA, que surgen de la Universidad, que surgen de los departamentos de extensión y que son tan necesarias, ¿no? Estas articulaciones entre la comunidad y la Universidad para llevar adelante estas alertas para anticipar, como dice Diego, la crecida y poder de alguna manera evitar daños mayores.
TA: Sí, muy rescatable en este momento de crisis de financiamiento de la Universidad pública, en este caso la UBA, pero cumpliendo con sus tres misiones de enseñanza, de investigación y de extensión universitaria que pueden aplicarse en la comunidad generando estas redes sociales donde de alguna manera se vuelve a redescubrir algo que en otras épocas tal vez la gente conocía. O los que vivían cerca de un río, una laguna, un arroyo o los que vivían en un barrio como La Boca por los pájaros, por los cantos de los bichos, por cómo se movió el bicherío, por cómo venía el viento, sabían que podía haber una inundación o una creciente. Creo que esas son cosas que hemos visto algunos, la experiencia, cómo la gente la fue perdiendo. Yo recuerdo una inundación tremenda en el barrio de La Boca, donde toda la gente que vivía en planta baja.
Hay gente que vivía en planta baja cuando nunca se vivió en planta baja en La Boca, lo que había implicado que había cambiado toda su población y eso tenía que ver con que antes la gente sabía cómo convivir con el río y las crecidas y las cosas fueron cambiando. Por eso creo que este proyecto que rescata esta idea de trabajar en red para poderse proteger, para poder alertarse, para poder prevenir es valiosísimo.
Experiencias comunitarias y el poder de la ciencia ciudadana
TA: Yo quería sumar una cosa más para seguir charlando, que es el rol de las mujeres que tienen en esta comunidad, que son las principales informantes de lo que va pasando. De cuánto mide el pluviómetro, cuánta agua cayó, etcétera, y tenemos un testimonio de una docente de uno de los barrios que va a contar un poquito su experiencia. Cómo se suma esto de Anticipando la Crecida desde la comunidad educativa y qué aprendieron con todo este proceso.
Micaela Basílico: Nosotros con la escuela estamos participando en Anticipando la Crecida desde el año 2015. Lo que sucedió a partir de nuestra participación es, en primer lugar, que se acercó el conocimiento científico a nuestro conocimiento de campo. Pudimos entender por qué ocurrían los desbordes del río. Pudimos derribar algunos mitos del barrio, como por ejemplo que existían compuertas que, cuando se abrían, el barrio se inundaba. Pero por sobre todas las cosas, pudimos empezar a analizar cada episodio de lluvia y junto con la información que recolectamos de nuestros pluviómetros, más la información que se recolecta en otros sectores, pudimos anticiparnos y prevenir las pérdidas materiales de la gente de nuestro barrio. Nosotros medimos regularmente la caída de lluvia y en casos de desbordes también compartimos fotos de lugares estratégicos para poder comparar el comportamiento del agua en los distintos momentos: antes, durante y después de cada lluvia.
TA: Escuchábamos a Micaela Basílico, ella es docente y directora de la escuela secundaria número 130 de La Matanza y además es asesora docente del Club de Ciencias Profesora María Elena Woroszylo. Y me parecía recontra interesante esto del involucramiento de la comunidad educativa, de las mujeres para evitar algo tan traumático como es una inundación, como sufrir una inundación, tener que ser evacuado, perder lo poco que a veces tienen las poblaciones, de cortar con la rutina, volver a tu casa con todo destruido. Realmente que la Universidad esté pensando en estas cosas y ayudando a las comunidades, como decía Micaela, y también lo decía Diego, me parece que es súper súper interesante para tomar estas experiencias.
TA: Estas situaciones que se vienen aplicando desde ciertos campos científicos involucrando a la población afectada, produciendo datos, armando redes, es lo que se conoce como ciencia ciudadana. Cómo puede ser colaborativamente útil una red de personas que son instruidas para levantar estos datos y que puedan abastecer a los científicos transdisciplinariamente para producir alertas, soluciones y que todo esto genera un círculo virtuoso de aprendizaje colectivo y de apropiación del territorio. Y vale esta articulación entre ciencia y que estaría bueno que si tuviéramos un Estado más presente, como lo tuvimos en otras épocas, pudiera también ser un gran actor en esto. Cuando en ACUMAR estábamos desarrollando el proyecto de narices electrónicas, que era un tema de ciencia ciudadana para que la gente hiciera alertas tempranas de cuando apareciera un olor por detectores de olores y que se pudiera actuar rápidamente, que eso fue cancelado con la gestión que nos sucedió.
TA: Bien, tenemos que hablar de esa experiencia también, pero bueno, preparen la pelota, preparen la media, los cortos, los botines que nos vemos el sábado que viene con Corazón y pases cortos: potreros. Vamos a potrerear. Chau. Buena semana Chau.