Un equipo de investigación interdisciplinario mostró cómo los rayos cósmicos medidos en superficie, a través de detectores Cherenkov adaptados a bajas energías, pueden utilizarse para inferir cambios en la atmósfera a 15 kilómetros de altura. El método permite monitorear la estratósfera sin radiosondeos ni instrumentos costosos y contribuir al estudio de la atmósfera antártica.
Para entender qué pasa en la atmósfera, ya no será necesario mirar únicamente hacia arriba. Un equipo de investigación interdisciplinario de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y el CONICET desarrolló un modelo que permite estimar lo que sucede a 15 kilómetros de altura a partir de datos recolectados en superficie.
El método se basa en el análisis de rayos cósmicos medidos en superficie por un detector Cherenkov en agua -adaptado a bajas energías- y permite monitorear la estratósfera de manera continua, sin necesidad de radiosondeos ni instrumentos costosos.
Entre 2020 y 2023, el grupo analizó los datos provistos por Neurus, el primer detector de rayos cósmicos instalado en 2019 en la base antártica Marambio. A partir de esas mediciones en superficie, construyeron un modelo que permitió estimar la altura geopotencial en torno a los 15 kilómetros, vinculando el flujo de partículas detectadas con la presión atmosférica. Así lograron cuantificar cómo se relacionan los cambios en esa capa de la atmósfera con las mediciones del detector.