Meteorología

El caos de pronosticar

El pronóstico del tiempo es una de las herramientas más utilizadas por los ciudadanos y por importantes sectores económicos, como el agrícola. Pero, ¿hasta qué punto podemos hablar con propiedad sobre el clima de los próximos días o semanas? Investigadores de Exactas-UBA se dedican a estudiar y a mejorar los pronósticos en nuestra región.

"En Argentina existe un alto grado de acierto en los pronósticos diarios", informa Osman.

Si intentamos definir la situación del pronóstico estacional en Sudamérica podemos afirmar que tiene un porvenir complicado, por no decir con probabilidades de tormenta. Con las herramientas existentes hoy en día, la posibilidad de realizar un pronóstico adecuado a mediano plazo y que tenga un pequeño margen de error resulta, por lo menos, difícil. “Los pronósticos fiables pueden tener un máximo de diez días de anticipación, siendo exagerada. Con mayor anticipación no son tan seguros”, relata Marisol Osman, doctora en Ciencias de la Atmósfera en Exactas-UBA.

La investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) se dedica a estudiar los pronósticos estacionales, con varios meses de anticipación. Desde el grupo de trabajo que integra se intenta mejorar el pronóstico climático a partir de la corrección de los errores en los pronósticos que existen en los pronósticos provistos por los modelos globales. Mejorar los sistemas de modelado, que son los encargados de predecir la evolución de la atmósfera, permitiría aumentar la calidad de los pronósticos. Según Osman resulta importante profundizar en temáticas de pronóstico por la importancia socioeconómica de este instrumento que no puede ser estudiado fácilmente debido a su “naturaleza caótica”.

“Nosotros no podemos pronosticar con exactitud en términos de varios meses. Podemos estimar, por ejemplo, que en el próximo semestre existen más o menos chances de que la temperatura sea más fría que lo típico. Pero no hay manera de afirmar la cantidad de grados que pueden bajar”, relata Marisol Osman.

Una de las principales metas que se persiguen desde Exactas-UBA es poder afirmar qué puede ocurrir con el tiempo en plazos de trimestres, pero los alcances de los estudios son limitados. Durante su tesis de doctorado, la investigadora se concentró en analizar el grado de predictibilidad que tiene el clima en estas escalas de tiempo, haciendo eje en la pregunta de “¿En qué medida en que se puede pronosticar el clima?” pero todavía queda mucho trabajo por hacer en este sentido.

A largo plazo

Marisol Osman, Dra. en Ciencias de la Atmósfera.
Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera.
CONICET-UBA

Si uno decidiera ayudar a las personas que se dedican a la cosecha o a la siembra en el campo, pensar en pronósticos de un año a otro resulta imposible. “Si con un mes de anticipación el nivel de certeza es malo, pensar en pronosticar varias estaciones es perder rigurosidad científica”, afirma Osman.

“Con el pronóstico estacional ocurre que en invierno es más difícil pronosticar la lluvia y la temperatura que en verano. Por otro lado, en el día a día es más fácil predecir la temperatura que la lluvia, pero nuevamente, todo está sujeto a probabilidades”, sentencia la meteoróloga en relación a factores que pueden ser claves a la hora de pensar la actividad agrícola.

La importancia de conocer datos de pronóstico está ligada a una serie de eventos socioeconómicos que no solo quedan delimitados al sector agrícola. Por ejemplo, para la producción de energía eléctrica a través de una represa, se necesita saber cómo pueden ser los caudales del río para lograr administrar el flujo de agua y esto tiene relación con conocer los niveles de precipitación. Por otro lado, el Estado podría ser beneficiario de pronósticos más acertados al requerir datos, por ejemplo, sobre la temperatura del próximo invierno y saber si podría ser más cálido o más frío y la necesidad de importar energía.

Tormentas tropicales y el Niño

Pensando el pronóstico en términos globales, en Argentina existe un alto grado de acierto en los pronósticos semanales, a diferencia de lo que ocurre en América Central, por ejemplo. “En los países del Caribe los pronósticos estacionales son mucho más acertados que los de nuestro país, pero es complejo pronosticar la ocurrencia de lluvia de un día para el otro. Los niveles de acierto son muy malos allá”, comenta la investigadora.

El fenómeno de “El Niño”, que ocurre en el pacífico tropical, provoca cambios en la circulación en todos los trópicos y esto afecta las latitudes tropicales, generando cambios en las zonas de lluvia. Con un “Niño” los cambios en la circulación del aire afectan directamente al norte de América del Sur, provocando condiciones secas en el norte de Venezuela y Colombia. Con este escenario se vuelve más sencillo manejar el pronóstico climático en esas regiones y se vuelve complicado en el sur de América.

“De tanto analizar al fenómeno del “Niño” ya se puede dejar en claro una idea de que lo que se puede esperar mientras se desarrolla”, explica Osman, aunque esta situación no resulta lineal: “Con un “Niño” intenso es más fácil predecir el clima, aunque no es algo que sea siempre así. El problema real son los impactos que posee este fenómeno en nuestro país y que termina siendo perjudicial en muchas zonas, especialmente el Litoral”, afirma la investigadora.

De cara al futuro, la meteoróloga es más optimista en conocer más y mejores datos en relación a la lluvia. “Nos cuesta analizar con rigurosidad las estaciones de transición como lo son el otoño y la primavera. Esperamos mejorar los pronósticos ya que nuestras latitudes están muy influenciadas por la interacción entre lo que pasa en los trópicos y lo que ocurre en los polos”, finaliza Osman.

Efecto mariposa
En los años ´60, Edward Lorenz, meteorólogo y fundador de la teoría del caos, establece el límite de predictibilidad de los modelos atmosféricos entendiendo la naturaleza caótica de la atmósfera.
El proverbio chino “El leve aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, forma parte de la doctrina de la meteorología gracias a los estudios de Lorenz. El matemático estadounidense construyó un modelo matemático en el que intentaba capturar el comportamiento de la atmósfera, analizando las alteraciones mínimas en los valores de las variables iniciales.
Estos estudios terminaban con resultados ampliamente diversos. Las investigaciones de Lorenz terminaron acuñando el famoso “efecto mariposa”, en el que se parte de la idea de dos mundos casi idénticos, pero en uno de ellos existe una mariposa aleteando y en el otro no. A largo plazo, el mundo con la mariposa y el mundo sin la mariposa acabarían siendo totalmente diferentes. En uno de ellos se podría producir una tormenta de altas escalas, mientras que en el otro no suceder nada en absoluto. Así de caótica es la atmósfera.
TAGS: Marisol Osman, meteorología, lluvias, clima extratropical.

Por: Diego Machuca



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