Clima y productividad

Más especies, mayor productividad

Cuando la biología se mezcla con el cambio climático, pueden aparecer datos importantes relacionados con los suelos. ¿Cuál es la importancia de la diversidad de las especies en relación a la productividad? ¿Influye la variabilidad climática? Estos interrogantes son algunas de las preguntas que se intentan resolver desde Exactas – UBA.

Río Mayo, en la provincia de Chubut, lugar elegido para realizar los experimentos.

Hay muchísimas frases hechas en el lenguaje colectivo de la sociedad. “Todo tiene razón de ser” posiblemente sea una de ellas. Sin embargo, detrás de esta expresión se oculta la idea de que nadie aceptaría que algo pueda existir sin que haya una explicación. Algo similar ocurre a los costados de la ruta 40, sobre la localidad de Río Mayo, en la provincia de Chubut. Allí, donde la estepa patagónica está a la vista de todos, la vegetación se compone en su 95% por tres tipos de pastos y tres de arbustos.

Todos y cada uno de esos pastos y arbustos ayudan a mantener el orden de un ecosistema, que muchas veces resulta difícil de apreciar. Esta fue una de las razones por las que Río Mayo fue el lugar donde se llevaron a cabo una serie de experimentos en los que participó como estudiante de doctorado Pedro Flombaum, biólogo y actualmente investigador del CONICET en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA). Aquella localidad chubutense significó el punto de partida para entender cuáles de los factores del cambio global tienen mayor influencia en la productividad del ecosistema.

El grupo de trabajo que se encargó de llevar a cabo la investigación está conformado por Osvaldo Sala, que fue director de un grupo que realizaba sus experimentos en Río Mayo, junto con Pedro y Laura Yahdjian, especialista en ecología de ecosistemas y biogeoquímica: los tres formaron al proyecto que terminó llevando a cabo una serie de experimentos en el sur del país.

La importancia de ser remite a que cada factor tiene sus características que lo hacen único y cuya reducción o adición dentro del ecosistema puede significar un cambio rotundo. “Hay muchos experimentos donde evaluamos con Osvaldo y Laura cómo la perdida de especies, el clima y el uso de la tierra afectan a la productividad. Eso es el corazón de ese trabajo”, subraya Flombaum.

El comienzo

Pedro Flombaum, biólogo e investigador CONICET

Las raíces de Pedro Flombaum son lejanas al mundo del cambio climático: formado en la biología, aporta una mirada complementaria en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera. “Apenas entré al CIMA existió un choque con lo que había hecho en la Patagonia; en ese momento pensé que lo que teníamos que hacer era comparar los efectos de la pérdida de especies y el cambio climático sobre los ecosistemas”, afirma Flombaum. El investigador se dio cuenta de que todos los experimentos estaban realizados en forma independiente, pero lo que hacía falta era la forma de compararlos.

Todos juntos se embarcaron en la propuesta de averiguar cómo comparar los factores que controlan la productividad primaria neta en los ecosistemas. “Nosotros usamos experimentos en los que se manipularon experimentalmente la temperatura, las precipitaciones, la deposición de nitrógeno, o la pérdida de especies y vimos cómo estos factores influía de manera más en los ecosistemas”, sintetiza el investigador.

Cada experimento se desarrolló por separado, buscando responder preguntas de los distintos componentes del cambio global: ¿Cuál era el efecto de la diversidad en sobre la productividad? ¿Cuál era el efecto de las precipitaciones, o del pastoreo? Cada uno de estos factores tiene una distinta sensibilidad ecológica. La posibilidad de manipular las variables ambientales, reducirlas o ampliarlas respecto al nivel de control permitió entender qué efecto tendrían sobre el medio ambiente. Cada uno de estos experimentos a campo duró entre tres y cinco años a lo largo de los cuales se aplicaron los tratamientos (por ejemplo riegos y fertilizaciones) y se midieron distintas variables para estudiar la respuesta del ecosistema.

Otra de las conclusiones fue que el impacto en el ecosistema es mayor ante una reducción que frente a un incremento de variables: “La productividad se ve más afectada ante una sequía que frente a un aumento de las precipitaciones”, declara el investigador.

Universalidad

Otra de las preguntas que se dispararon luego de obtener el ranking de factores del cambio global en la provincia de Chubut, fue conocer si estas conclusiones tenían validez universal o si eran específicas del ecosistema patagónico. “Tenemos la idea de que la variabilidad de los factores podrían influir en la sensibilidad ecológica del ecosistema”, manifiesta Flombaum.

Para contextualizar, la Patagonia es un lugar donde la lluvia es escasa, un poco menos de 170mm anuales, y altamente fluctuante, con años en donde puede llover el doble o la mitad. Sin embargo, la productividad varía mucho menos, y en años en los que llueve la mitad la caída puede ser menor al 20%.

Al otro lado del mundo, precisamente en Minnesota, Estados Unidos, se llevó una síntesis en base a un grupo de experimentos similar en un sitio donde las precipitaciones son mayores y la variabilidad climática es menos acentuada que en Rio Mayo. Allí un año con 50% menos de las precipitaciones promedio es un evento raro, y disparó una merma en la productividad del 60%.

En esta posición, el biólogo enfatiza las diferencias entre ambos ecosistemas: “En la Patagonia, la variabilidad de las precipitaciones es muy grande y no afecta tanto a la productividad, a diferencia de la biodiversidad, y lo contrario ocurrió en Minnesota.” En el sur argentino, la biodiversidad tiene una fluctuación menor y los impactos fueron muchos más relevantes.

Aquellas seis especies vegetales, desperdigadas a lo largo de la Patagonia y estudiadas por este grupo de científicos, son parte de la columna vertebral que mantiene estable al ecosistema. De todos modos, para Pedro Flombaum de Exactas – UBA esta investigación no es cuento cerrado: “En los próximos experimentos tenemos que contrastar estos datos con la variabilidad climática, hay que seguir profundizando estos estudios”. La importancia de la vegetación resulta vital, cada arbusto tiene una razón, forma parte de una balanza que busca sostener el equilibro que se mantiene en la Patagonia.

TAGS: Pedro Flombaum, biodiversidad, cambio global, variabilidad climática

Por: Diego Machuca



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